Los técnicos de la Comunitat Valenciana, entre los mejores del mundo en Santander 2014

Los técnicos de la Comunitat Valenciana, entre los mejores del mundo en Santander 2014

Ha sido la competición más importante aparte de las olimpiadas

Presión, nivel, exigencias y profesionalidad. Los técnicos de la Comunitat Valenciana tuvieron su oportunidad de vivir un Mundial de Clases Olímpicas en Santander 2014, y eso son palabras mayores. Todos ellos se muestran satisfechos pero agotados. “Hemos trabajo con los mejores de España y con los mejores de la ISAF, y se aprende mucho”, pero la realidad es que los técnicos de la Comunitat Valenciana se encontraban también entre los mejores, y al final, recibieron incluso la felicitación de la ISAF. El sueño, poder vivir algo similar en la Comunitat Valenciana

Los técnicos de la Comunitat Valenciana participaron en el Mundial de la ISAF de Clases Olímpicas 2014. No estaban todos los que son, pero todos ellos coinciden en que se trató una de las mejores experiencias que puede vivir un técnico, al poder trabajar con los mejores de España y los mejores de la ISAF.

Estuvieron representados gran parte de los clubes náuticos de la Comunitat Valenciana: Real Club Náutico Castellón, Real Club Náutico Valencia, Club Regatas Pobla Marina, Club Náutico Altea, Club Náutico Santa Pola, Real Club Regatas Alicante y RCN Torrevieja. Todos ellos formados en la Comunitat Valenciana y de gran nivel como es el caso de: Juan Antonio LLabrés, Oficial del Comité de Finn; Rafel Xirivella, oficial del Comité de Tablas RS:X; Fran Vidal, Jury; Simón Cardona y Tito Martínez como balizadores del campo de Finn, y Begoña Alday, visor de Finn; Assier López, balizador en 470; José Luís Aranzueque, balizador en RS:X, Gabi Fernández, Antón Olmos y Pedro Reyes.

Pero además, indicaba Begoña Alday, hubo más de 200 voluntarios, algunos también de la Comunitat Valenciana, que trabajaron duro.

Hay que tener en cuenta, comentaba….Juan Antonio Llabrés, que se trataba de una regata internacional, la más importante después de las olimpiadas, aunque si se tiene en cuenta el número de participantes y la organización logística, el evento es todavía más importante,  “porque en las Olimpiadas solo participa un regatista por país seleccionado, en el Mundial un país puede presentar a todo un equipo, y son los mejores regatistas del mundo de su modalidad”.

En términos numéricos esto significa: 7 campos de regata de competición; en cada campo un comité completo integrado,  por el Oficial, 2 técnicos en  salida, dos para llegadas, dos balizadores, más los medidores, más los miembros de seguridad y los Marshall. En total 143 técnicos, entre Jurys, Comités, balizadores, medidores y técnicos de la ISAF. Y con ellos más de 200 voluntarios. Y para todo ello, lanchas de más de 50 cv de potencia, en total, más de 650. El 99% de los técnicos eran españoles, y eran los mejores en su modalidad, afirmaba Juan Antonio Llabrés. Y luego estaban los técnicos de la ISAF, que debían de verificar que todo se hacía correctamente de acuerdo a sus reglamentos y procedimientos. “En la mayor parte de los casos, nos felicitaron por los resultados”.

La logística en tierra se traducía en la necesidad de albergar a los más de 1.500 participantes, con sus barcos en bases seguras. Y las lanchas y aparejos de los Comités, también

“Había momentos que eran especialmente espectaculares, comentaba Begoña Alday, el mejor, la salida al mar de los 1.500 barcos desde las distintas rampas que se establecieron a lo largo de la bahía de Santander y las playas de la península donde se ubica el Palacio de la Magdalena. Podían salir de forma ordenada, y en un momento toda la bahía de Santander se llenaba de barcos y la imagen no tenía precio.

Por otra parte se cuidó mucho la imagen, el público y la famosa grada que tanto se había criticado en Santander. La gente veía la regata, se volcaba en la regata y se implicaba con ella.

El principio fue complicado

La complejidad de la organización era impresionante, comentaban tanto Begoña Alday como Juan Antonio Llabrés, Rafel Xirivella o Assier López.

“Al principio fue complicado, reconocían la mayoría… porque llegas allí y faltaban medios. Faltaban neumáticas, fondeos… y te das cuenta de que los oficiales de la ISAF te miraban y no confiaban plenamente en nosotros”. Creo que fue culpa más de la Federación Española que de la propia regata”.

Y es que como comentaba Begoña Alday: España es un país que carece de infraestructuras y de mercados náuticos. En Gran Bretaña, en Australia, Nueva Zelanda, organizas un evento como este y hay empresas náuticas que te ponen sobre la mesa todos los elementos, entre ellos, los más difíciles de conseguir, las neumáticas. Cuando acaba el evento pueden revenderlas, porque hay quien se las va a comprar.

En España esto no es así. En Santander hubo una empresa china que proporcionó 13 o 14 gomonas… pero para completar sus necesidades tuvo que solicitar la ayuda de todas las federaciones y todos los clubes náuticos. Las neumáticas que se utilizaron procedían de todo el territorio nacional, y eso es complicado de coordinar. “Quizá faltaron previsiones o se les echó el tiempo encima, indicaba Llabrés, porque, por ejemplo las neumáticas de la Comunitat Valenciana llegaron a Santander cuando ya estaba empezado el Mundial, y eso que estaban a su disposición una semana antes”.

El viento nos jugó malas pasadas

Por otra parte, el gran enemigo de todos, reconocían…. fue el viento. “Pasó lo que ocurre en cualquier regata, comentaba Alday, que tienes un viento típico siempre y justo esos días falla, y te dicen, esto no suele pasar aquí”.

Los primeros días el viento fue raro, rolón o simplemente no apareció por alguno de los campos de regata. “Y cuando digo que no había viento es que no había nada, señalaba Alday, nosotros por lo menos tenemos el térmico del Mediterráneo que siempre nos salva la situación, pero el térmico de allí es muy flojo y ni siquiera apareció”.

La falta de viento intensificó un poco la desconfianza de los técnicos de la ISAF, y dejó a la luz, los pequeños problemas de organización que se dan siempre, y en todas las regatas.

“Si, los primeros días, afirmaba Alday…. El viento fue nuestro mayor problema. Soplaba más fuerte dentro de la bahía que fuera. Y rolaba continuamente. Dabas una salida, rolaba, recomponías el campo, rolaba, y caía…”

Y frente a todo eso, había que controlar las boyas, las balizas… y garreaban. Aunque necesitábamos cabo para una profundidad de 35 metros, nos dieron 50 metros de cabo para los fondeos, pero eso no es suficiente cuando tienes que asegurar bien la boya con esas condiciones. Luego ya nos dieron más y pudimos evitarlo… pero saber que te está garreando, y tener que anular una salida cuando todos los deportistas están preparados y esperando…”

“Creo que una de las cosas que más nos agradecieron los regatistas de Finn, señalaba Alday, es que no les machacáramos más de lo que se tenía que hacer, es decir, no puedes ponerte a dar salidas sin más, si sabes que esa regata se va a anular porque el viento está rolando y la vas a tener que suspender al primer tramo.”

A partir del miércoles, se produjo un cambio importante… entró un viento, como ellos le llaman, la surada, que no es exactamente de sur, porque viene del 190, pero que llegó a alcanzar rachas de hasta 35 nudos. Algo parecido al poniente que sacude de vez en cuando la Comunitat Valenciana. “Y entonces la presión aumentó, tuvimos que recuperar las regatas que no se habían podido hacer, y todo eso, sabiendo que era un mundial, que la gente se lo jugaba todo, y que no podías equivocarte” señalaba López. “Y con semejante viento, añadía Alday, no hay nada que te enganche al suelo… “

“Una noche, contaba Assier López, una vez que habíamos llegado a tierra, se dio la orden urgente de cambiar todo el material al Puerto Pesquero. Se esperaba una racha de viento de sur que hubiera arrancado las neumáticas y las boyas, y de hecho, nuestra lancha se fue contra la escollera.”

Campos de regata

La organización del campo, comentaba Assier López era casi perfecta. “Se establecía por medio de GPS. Al contar con 7 campos, había que establecer el punto central de cada uno de ellos, y luego marcar una distancia de unos 50 metros para poder orientar el campo a la dirección del viento. Para ello se utilizaban los ‘reference point’, con el GPS, que muchos no habíamos utilizado antes, y que nos tuvieron que enseñar a usar los que ya tenían más experiencia”.

El campo de Finn, el más valenciano

“Al principio, todos hacíamos de todo, pero luego se comprobó que era más eficiente que cada Comité se hiciera cargo de una clase o un campo… Es lo que llamaban la ventana de viento, y cuando la ventana estaba abierta, el objetivo era que compitieran todas las clases, y que se hicieran cuantas más regatas mejor”, comentaba Begoña Alday.

El campo de Finn era casi por entero valenciano. El oficial principal, Juan Antonio Llabrés. Cuando se le dio esta responsabilidad procuró elegir a técnicos de la Comunitat Valenciana de su entera confianza, como fueron en este caso: Simón Cardona, Tito Martínez, Begoña Alday y Gabi Fernández

Con ellos estaba el oficial de la Isaf, Petter Reggio, Oficial Principal de la 32 Copa América en Valencia.

“El recorrido era un barlovento sotavento de 4 tramos. “Aquí, o no teníamos viento o teníamos demasiado”, indicaba Begoña Alday. Al principio teníamos dos grupos con un total de unos 90 regatistas,  que luego se convirtieron en grupos plata y oro. Se celebraron 8 pruebas normales y luego la Medal Race.

Campo de 470: lo mejor fue el equipo y la Medal Race

En 470, el oficial principal del campo era César Sanz. Allí, comentaba Assier López, balizador,  los primeros días fueron una pesadilla con el viento. Además, teníamos que utilizar el sistema del ‘reference point’, de láser, al que la mayor parte de nosotros no estaba acostumbrado. Una de las mejores cosas de esta regata fue la colaboración con los compañeros. Los que ya conocían este sistema nos enseñaban a los demás, y fue un gran ambiente donde aprendes mucho y convives con profesionales.

En 470 la flota se dividió por grupos, comentaba Assier López,  y luego, una vez que avanzaron las pruebas, en grupos oro y plata. “Durante los primeros días de clasificación teníamos un campo con forma de trapecio, y las exigencias eran muy grandes. Una regata no debía durar más de 50 minutos, por tanto, si en el primer bordo se veía que el primero tardaba más de lo que se calculaba en recorrerlo, se modificaba el último tramo de la prueba ‘A Menos’, para ajustarla al tiempo máximo establecido. El objetivo era hacer muchas pruebas, pero durante los primeros días no pudimos hacer casi ninguna, y luego tocó recuperar a saco, con 11 regatas diarias, y eran jornadas de 12 horas”.

“Aunque para mí, indicaba Assier López, lo más impresionante fue la Medal Race”. La medal Race se compitió con regata barlovento- sotavento de 4 tramos.” Nos dijeron muchas veces que no podíamos equivocarnos, que nos estaría siguiendo todo el mundo, en televisión, desde la tribuna. Pero todo salió `perfecto. Y además ganaron los españoles. Yo me emocioné”

Con el ‘corazón partío’ en RS:X

En RS:X se encontraba Rafel Xirivella como miembro del Comité. “Al principio hicimos casi de todo, Láser, 470 femenino, 49er, y luego pasamos a tablas.” “En mi campo éramos casi todos levantinos, gente de un enorme prestigio con la que ya había trabajado antes y que son los mejores, José Luís Aranzueque, Pedro Reyes… era un lujo.

“Al principio los de la Isaf decían que no teníamos ideas propias, que nos veían espesos, pero cuando comenzamos a funcionar, de verdad,  el Oficial de la Isaf de nuestro equipo nos felicitó a todos”, manifestaba Rafel Xirivella. “Trabajamos muy bien, se realizaron pruebas increíbles. La falta de viento marcó sus consecuencias, y al final tuvimos que recuperar el tiempo perdido por la falta de viento, y 12 regatas en un día no es fácil.”

Para Rafel Xirivella, la subida del viento es lo mejor que pudo sucederle a la clase de RS:X y al equipo español. “Hay que pensar que cuando no hace viento, todo es cuestión de músculos, de remar… cualquier chiquito tiene ya una resistencia increíble. Yo los he visto como Comité de la Master Golden Series… pero cuando el viento sopla de verdad, todo cambia, ahí se aprecia la veteranía, la técnica, la preparación… Marina Alabau consiguió su medalla en las dos últimas jornadas”… en cuanto a Iván Pastor, fue una cuestión de mala suerte, porque enganchó la quilla en una de las boyas, se cayó, se retrasó y luego tuvo que recuperar mucho, pero tenía condiciones para haber acabado en una mejor posición. Es muy bueno, creo que tenemos Iván para rato”.

El mejor momento de todos… para Rafel Xirivella, cuando Marina Alabau subió al podio.

La presión

La presión en un mundial se deja notar. Más si es tu primera prueba de estas dimensiones, como le ocurrió a Assier López; y menos cuando ya llevas una buena andadura a tus espaldas. “¿Presión?, Si y no. Comentaba Llabrés. Es presión porque sabes que estás en un mundial, pero al mismo tiempo sabes que trabajas con profesionales y que tú eres un profesional y sabes hacer las cosas muy bien. Creo que tenían más presión los de la Isaf, los primeros días, luego cuando nos vieron funcionar, se estableció una confianza e incluso llegaron a felicitarnos. En una situación similar se encontraron Begoña Alday, o Rafel Xirivella. Alday señalaba que sabiendo quien estaba al frente y trabajando con quien trabajaba, existía el convencimiento de que las cosas iban a salir bien porque sabían hacerlo. Para Xirivella, también contó sobremanera la profesionalidad y la relación dentro de su Comité, donde todos sabían lo que tenían que hacer, como hacerlo y cuando.

Pero… también coinciden en que fue una gran experiencia pero al mismo tiempo una experiencia agotadora física y psíquicamente.

El público y la imagen

Otro punto en el que coinciden todos los técnicos de la Comunitat Valenciana es en el montaje de Santander 2014, en cuanto a la posibilidad de que el público pudiera seguir las regatas desde diferentes medios, y sobre todo, la famosa duna, que tantas críticas despertó y que se demostró excepcional durante el evento. “Es que allí estaba todo Santander”, indicaba Begoña Alday. Todo el paseo de Santander, estaba lleno de gente, de chiringuitos de comida, de tapeo, y estaba lleno, todos los días, con un gran ambiente. Los de Santander estaban encantados, y los regatistas también.

¿La Comunitat Valenciana está preparada para acoger un evento semejante?

En este punto, tanto LLabrés, como Rafel Xirivella, o Assier López, están convencidos de ello. Para Begoña Alday la cosa es más complicada.

Begoña Alday entiende que la falta de infraestructuras y mercado hace que esta experiencia sea realmente complicada. Se necesitarían apoyos, infraestructuras, poder contar con los medios necesarios…

Por su parte, Xirivella recordó que Valencia ya se postuló para acoger el Mundial de la Isaf, que luego se decantó por la ciudad de Santander. “Habría que enfocarlo desde un planteamiento empresarial, pero se podría hacer, y se podría hacer muy bien. Santander tiene un sitio magnífico, pero nosotros también con nuestro 500 km de costa. Tenemos técnicos, tenemos preparación en la organización de grandes eventos, indicaba Xirivella. Y luego, como es normal, tendríamos que hacer como Santander y contar con todos los compañeros los técnicos españoles que, como los nuestros, son los mejores. ¿Problemas de infraestructuras y de logística?, bueno, tenemos uno de los mejores puertos deportivos del mundo, que hemos ofrecido dos veces para las olimpiadas; está el RCN Valencia, la Marina, que no diría que no, y creo sinceramente que podríamos mover 1.000 embarcaciones y conseguir los medios necesarios… Desgraciadamente no sé si tendríamos los apoyos necesarios por parte de las autoridades, tienen lo mejor en casa y no saben apreciarlo ni valorarlo. Este deporte es muy trasversal, pero es difícil de conocer y de explicar para contagiar a toda la opinión pública”.

Para Llabrés, la Comunitat Valenciana podría, y podría hacerlo muy bien. Santander tenía el problema de que allí hay pocos clubes y cuando tuvo que montar toda la logística organizativa, tuvo que recurrir a clubes de toda España. Nosotros posiblemente también tendríamos que hacerlo, pero tenemos muchos clubes náuticos que colaborarían; tenemos los mejores técnicos; tenemos experiencia en grandes eventos. Hay que reconocer, sin embargo, que ni en la Copa América de Valencia se despertó al público y el seguimiento que hemos visto estos días en Santander.

Lo mejor

Assier López: la Medal Race y el compañerismo con los otros técnicos

Juan Antonio Llabrés: cuando sonó la bocina, terminaba la regata y todo había salido perfecto.

Begoña Alday: Cómo se volcó Santander en el Mundial

Rafel Xirivella: la Medal Race, la relación con los compañeros y el podio de Marina Alabau

Lo peor:

Todos los técnicos entrevistados coinciden en lo mismo: cuando garreaban las boyas y era difícil mantener el barco o la baliza en su lugar. Rafel Xirivella: “cuando has levantado el fondeo 9 veces porque garrea la embarcación y tienes a toda la flota esperando y pendiente de ti…”

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